Por: Jorge Vergara Carbo Llama poderosamente la atención en la ciudad de Mendoza (Argentina) su arborización, que tiene una población similar a la de Barranquilla, 1.100.000 habitantes. Esta ciudad cuenta con 22 metros cuadrados por habitante de espacio publico y posee 10 arboles por persona, lo que equivale a once millones de arboles y mas de 600 especies, algunos con altura superior o igual a los 8 metros. Todo esto pensando en sus habitantes, y el clima cálido que arrecia la mayor parte del año. La ciudad fue nuevamente planificada después de haber sido arrasada por un terremoto en el mes de marzo de 1.861. Mendoza la nueva se construyó respetando la naturaleza, por ello no permitieron la construcción de mall o edificios dentro de la misma, sino a las afueras, primero porque le podrían impedir a los arboles recibir los rayos solares necesarios para su crecimiento y mantenimiento, y segundo, para no sacrificar ninguno. Contrario a nosotros, que sacrificamos los nuestros a pesar del inclemente clima para construir más edificios y mall. Para el mantenimiento, riego y cuidado de los arboles y los parques, se cuenta con un sistema de acequias (tipo de canal) por toda la ciudad, heredadas de los indios, sus primeros pobladores. Esa agua no es recogida por lluvias, ya que es una ciudad donde no llueve mucho al año, al igual que en Barranquilla, el agua proviene de los paramos que la rodean, siendo un agua limpia que se puede tomar y utilizar sin ningún tipo de problemas. Contrasta lo anterior con nuestra ciudad, que carece de una planificación urbana que permita convivir con el desarrollo, y ni hablar de las vías, lo que ha ocasionado problemas de movilidad al carecer de autopistas y vías amplias como las tiene la pequeña ciudad de Mendoza, y lo mas grave, pasamos de una temperatura promedio de 24 grados a una entre 28 y 34 grados. No supimos aprovechar que estamos ubicados en la desembocadura del rio Magdalena, y que contamos con un sistema lagunar y de caños que podrían hacernos la vida mas alegre. Que decir del deterioro de nuestro patrimonio arquitectónico, lo acabamos para construir garages sin que esa actitud haya significado protesta de la comunidad. Abandonamos el centro que recoge nuestra cultura e historia y cuyas construcciones tienen un valor arquitectónico único, mientras en otras ciudades del mundo es preservado o recuperado y se lo venden orgullosos a los turistas en sus tour. Las principales actividades económicas de Mendoza son en primera instancia el petróleo y en segunda la vinicultura, tierra que produce el mejor Malbec del mundo, pero a mi juicio el patrimonio mas valioso, son sus 11 millones de arboles y la cantidad y calidad de parques de todo tipo, siendo el parque “San Martin” el principal pulmón de la ciudad, ya que tiene una extension superior a 500 hectáreas, lean bien, ese solo parque natural tiene más de 500 hectáreas, y es utilizado por todos los mendocinos y turistas como zona recreacional. En nada nos parecemos nosotros a Mendoza, ellos tienen 22 metros cuadrados de espacio publico, con parques diversos a lo largo y ancho de la ciudad, y nosotros a duras penas llegamos a 2.5 metros cuadrado de espacio publico. Ahora que se nos presenta la oportunidad de contar con un pulmón para la ciudad, con parque de 100 hectáreas en el lote del barrio Paraíso, donde esta ubicado actualmente el ejercito, resulta que decidimos, alegando falta de recursos, utilizar la mitad de ese lote para construir viviendas, y nuestros habitantes y asociación de profesionales de arquitectura e ingeniería, guardando silencio. Ahora tenemos la posibilidad de hacer un desarrollo urbano acorde con el medio ambiente en La Loma y Barranquillita, velemos para que se haga de la mejor manera, teniendo en cuenta el clima también. Igualmente busquemos un espacio adecuado para nuestro zoológico, para que sus habitantes puedan desplazarse en un ambiente adecuado y no pertenezcan encerrados en jaulas. Esa es la política publica mundial. Ya Mendoza, al igual que otras ciudades del mundo lo están haciendo. Tenemos mucho que aprender de esta y otras ciudades similares a la nuestra, especialmente en su civismo y empatía, virtudes que los barranquilleros perdimos desde hace muchos años, y nos importa muy poco que quienes nos gobiernan hagan lo que se les antoje. No podemos seguir con la política impuesta que ha hecho carrera los últimos años “va porque va”. Hagamos respetar nuestra ciudad, nuestro patrimonio, nuestros arboles, nuestro entorno. Estamos a tiempo, despertemos. Mendoza, Argentina, marzo 22 de 2.018

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